El colegio Saint Jean Baptiste empezó el curso con nueva instalación de agua potable

La nueva instalación de agua potable en el colegio Saint Jean Baptiste de Salémata ha sido un éxito absoluto. El curso, que comenzó el pasado 14 de noviembre, sirvió para inaugurar las nuevas instalaciones, que han dotado al colegio de varios grifos de agua que sirven a las necesidades no solo de alumnos y profesores, sino también de buena parte de la comunidad, ya que el agua, especialmente durante la estación seca, es un bien muy escaso en la región de Kédougou.

La hermana Thérèse, directora del colegio, está exultante con el éxito de esta iniciativa, que se pudo llevar a cabo en plena pandemia gracias al crowdfunding organizado por Construye Mundo, que recaudó unos 2.000 euros, completados por la generosa aportación de la Comunidad de Base de Ntra. Sra. de Guadalupe de Madrid para cubrir la totalidad del presupuesto, de aproximadamente 1.500 euros.

Con este presupuesto se ha podido reparar el pozo existente en el patio de la escuela, en muy mal estado y del que los niños debían sacar a cubos, cada día, el agua que necesitaban. El pozo tenía un brocal en mal estado, estaba abierto y, por tanto, era un peligro tanto por el riesgo de accidentes como por posible contaminación del agua, dada la imposibilidad de controlar si alguien arrojaba cualquier cosa al interior. 

Además de cubrir el pozo y adecentarlo, se ha instalado un depósito elevado de 2000 litros, alimentado por una bomba de agua de energía solar, más toda la instalación de fontanería necesaria. Es más, debido a las múltiples necesidades del colegio, la hermana Thérese, en cuanto disponga de fondos, quiere instalar otro grifo al lado de las letrinas para que los niños puedan lavarse las manos después de hacer sus necesidades, ya que ahora quedan bastante lejos.

La instalación del colegio ha sido recibida con muchísima alegría por todo el mundo en Salémata, hasta el punto de que la hermana Therese ha tenido que instalar un sistema para que los grifos no puedan abrirse una vez que se cierra la escuela cada día. “Ha sido imposible hacer entender a todos los que vienen por agua al colegio que no pueden hacerlo cuando ya no hay sol, porque entonces, cuando los niños llegan por la mañana, se ha vaciado el depósito y todavía no ha habido tiempo para que se vuelva  a llenar”.

Al margen de anécdotas como esta, o del hecho de que la nueva instalación ha sido todo un acontecimiento en el pueblo (solo hay otro pozo con una bomba solar en funcionamiento en la comunidad) y, especialmente, entre los padres de los alumnos, que han visto cómo el colegio ha comenzado por fin a mejorar sus instalaciones, después de largos años en los que no se había podido emprender ninguna reforma a causa de la enorme precariedad económica que sufre. Todavía queda muchísimo por hacer, pero este primer paso ha elevado mucho la moral de todos en el colegio y su esperanza de que las cosas puedan seguir mejorando.

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