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Libros en lugar de disparos

La Unesco alerta sobre la escasa ayuda humanitaria dirigida a la enseñanza en zonas en conflicto, sobre todo en la región congolesa de Kivu Norte, con uno de los peores niveles de alfabetización del mundo

CRISTÓBAL RAMÍREZ 04/03/2011

Responsable de Comunicación de Construye Mundo y reportero de El País

Los niños chupan cañas de azúcar. La vaca parece poner el oído a la conversación. Jasmine tiene 16 años, mira fijamente a los ojos y dice que arrastra un humor de perros desde aquel 24 de septiembre de 2007. El día amaneció claro en Tongo, el pueblo del este de República Democrática de Congo donde vivía. Pero los disparos llenaron de niebla el cielo a las once de la mañana. El grupo rebelde CNDP la emprendió a tiros con la población y Jasmine, sus cinco hermanos y su madre huyeron entre el polvo. No cogieron nada. Dejaron el huerto, las plataneras, las ovejas, los cerdos y las gallinas. Jasmine también dejó atrás su colegio. Tras 12 horas caminando llegaron a Kitchanga, un campo de 43.000 desplazados donde la tierra es negra, la vegetación verdísima y el alimento escaso.

Aquí Jasmine come una vez al día. Fufú (una pasta preparada con raíces), judías y caña de azúcar. Va al colegio cuando puede, ya que tiene que pagar una cuota de 25 dólares por trimestre en un país en el que el salario medio es de un dólar al día. Tiene su uniforme y un cuaderno, pero le falta material. Y esa escasez le ha hecho renquear en los estudios. Dice que está más vaga. Le encanta el francés y lo habla. Lo más probable es que no pueda terminar el colegio. Lo sabe. Al menos en Kitchanga está segura.

En la República Democrática de Congo hay millones de Jasmine. Menores de edad que ven frustrados sus estudios debido a los avatares de la guerra, donde se enfrentan las fuerzas del gobierno (FARDC) y varios grupos rebeldes, de los cuales el mayor es CNDP. ¿Los motivos? Étnicos, regionales y reclamación de tierras. Por cada baja militar, hay tres muertos civiles, 23 mujeres violadas y 20 casas quemadas, según el informe de la Educación Para Todos (EFA, en sus siglas en inglés) de la Unesco sobre educación y conflictos armados. De 1998 a 2007, ha habido 5,4 millones de muertos. Los niños menores de cinco años representan casi la mitad del total, aunque solo suponen una quinta parte de la población.

En todo el mundo, los conflictos privan a 28 millones de menores de la posibilidad de instruirse, el 42% del total mundial. Entre 1999 y 2008, 35 países se vieron afectados por conflictos armados. Los sistemas educativos se hallan en primera línea de guerra, porque los combatientes, asegura el informe, “consideran legítimo lanzar ataques contra las escuelas, los alumnos y los maestros”. El informe advierte de que el mundo no va por buen camino para lograr en 2015 los seis objetivos de la Educación para Todos suscritos por 160 países en Dakar en el año 2000. En el África Subsahariana, el número de pequeños que abandonan la escuela primaria cada año se cifra en unos 10 millones.

Congo es un país olvidado para la ayuda humanitaria y la atención mediática. Las donaciones se destinan prioritariamente a un grupo reducido de Estados, como Afganistán en el último lustro, mientras se deja de lado a muchos de los países más pobres del globo. En la provincia de Kivu Norte, donde se ubica el campo de Kitchanga, hay unos 600.000 desplazados y solo el 34% de los niños tiene acceso a una educación, comparado con el 52% nacional. El informe EFA no se anda con rodeos: “El impacto de las guerras en la educación ha sido descuidado. Esta es una crisis oculta que está reforzando la pobreza, minando el crecimiento económico y retrasando el progreso de las naciones. Esa marginación es la que conduce a muchos conflictos”.

Un círculo vicioso. Vea uno de los titulares del informe: “La educación recibe solo el 2% del total de la ayuda humanitaria”. Por eso, la ONG Save the Children gestiona 12 escuelas de primaria en Kitchanga. A un occidental le podría parecer el lugar más remoto de la Tierra, pero está a tan solo 90 kilómetros de Goma, la capital de Kivu Norte. La luz de las siete de la mañana no llega a todas las colinas. Las casas, por llamarlas de alguna manera, están construidas con adobe y paja. La mayoría miden cuatro o cinco metros cuadrados, donde se hacinan familias de varios miembros, que tienen que pagar tres dólares mensuales al sheriff del campo. Las mujeres cargan maderas en las cabezas. El mercado vende sal, pilas o linternas, pero poca gente compra.

En un despacho atestado de cacharros está Evariste Ndagijimana, el director de una de esas escuelas, la Kaberekasha. Tiene 748 alumnos y 10 clases para niños de entre seis y 12 años, que han de pagar 21 dólares por curso. Congo está desviando hacia el gasto en armamento los fondos que podrían emplearse en educación, así que la financiación escolar recae en los hogares. Y no todos pueden sufragar esos gastos. De ahí que entre cinco y siete millones de niños congoleños no estén escolarizados. Entre los países más pobres del mundo, hay 21 que dedican al presupuesto militar más dinero que a la educación básica. Si todos ellos recortasen el gasto militar en un 10%, podrían escolarizar a 9,5 millones de niños.

A los de Kaberekasha se les ve alborotados en las aulas de madera. “El programa curricular lo envían desde el Ministerio de Educación e incluye Swajili, Geografía, Historia, Educación para la Salud, Religión, Ciencias y Tradiciones Africanas”, aclara Ndagijimana. “Luchamos por la escolarización femenina, ya que los padres prefieren sacar de la escuela a las niñas. De lo contrario, piensan que no serán útiles para la comunidad. Antes del programa de Save the Children, las niñas solo eran un tercio de los alumnos. Hoy hemos llegado prácticamente a la paridad”. Aún así, el reclutamiento de niños soldados hace que las clases se queden vacías. Las agresiones sexuales a niñas, también. Un tercio de las víctimas que denuncian violaciones en Congo son menores y un 13% de ellas tienen menos de 10 años, según el informe de la Educación para Todos. De todas formas, puede que el número de violaciones en la zona sea entre 10 y 20 veces mayor.

Para Kevin Watkins, director del trabajo, aún quedan retos: “Los países del primer mundo tienen responsabilidades primordiales. Tan solo con lo que dedican en seis días al gasto militar se podría cubrir el déficit anual de enseñanza universal en países pobres, que se cifra en 16.000 millones de dólares [unos 11.500 millones de euros]. Me gustaría ver que algunos países lideraran este asunto, como España, que está prestando más ayuda a la educación. Debería de usar su influencia en la Unión Europea y el G-20 para persuadir a otros países a hacer lo mismo. También me gustaría que llevara los temas de violencia sexual en zonas de conflicto al centro de su política de exteriores, como ha hecho Hillary Clinton en Estados Unidos”.

El informe recomienda más medidas. La Unesco pide a los países en conflicto que replanteen la enseñanza de la historia y la religión, elaboren programas que promuevan la tolerancia y presten atención a las consecuencias violentas que pueda tener el idioma utilizado. “Esos países deben admitir que la política de educación forma parte del programa de consolidación de la paz. Los donantes de ayuda tienen que reconocer esto mucho más explícitamente”, recalca. En cuanto al sistema de ayuda internacional, el informe indica una planificación a largo plazo de la educación con la evaluación de necesidades, como la escasez de docentes y material, y la adopción de estrategias orientadas a apoyar a las poblaciones afectadas por guerras y tratar las causas subyacentes a ellas. Los Estados donantes, según la Educación Para Todos, deben cambiar la ayuda a corto plazo, que es limitada e inestable, por una que tenga miras amplias de futuro. También propone convertir la Iniciativa Vía Rápida (IVR), una asociación entre países en desarrollo y países donantes creada para instaurar la enseñanza primaria universal hasta 2015, en un fondo mundial más eficaz a la altura de la magnitud del reto. El informe recomienda que su volumen de financiación se cifre en 6.000 millones de dólares anuales (unos 4.300 millones de euros) durante el período 2011-2013.

Mupenzi llega corriendo a la escuela Kaberekasha. Tiene 12 años, pero aparenta menos. Viste camiseta blanca y pantalón azul, el uniforme escolar. Vive en Kitchanga desde hace dos años, cuando escapó con su madre de su aldea, en la que varios grupos que no sabe identificar quemaron varias casas. Uno de sus amigos ardió vivo dentro de la suya. Su madre se gana la vida vendiendo sal para que él pueda ir a la escuela. Mupenzi aprovecha el tiempo y sueña desde la selva: “El que no estudia no tiene buena vida. Yo quiero ser médico”.

Una nueva escuela en India

Autora: Icíar González Santero, Técnico de Proyectos de Cooperación de Construye Mundo

24 de febrero de 2011, estamos en la Fundación Vicente Ferrer, en Anantapur, India. Somos Icíar, colaboradora incansable de este sueño que es Construye Mundo, y Manuel, un amigo curioso por conocer nuevas realidades de este mundo.

Después de haber pasado 3 años de mi vida en este pequeño y alocado pueblo del sur de India, he vuelto. Ahora, después de 2 años, y ¿por qué? Porque ya no podía más, porque necesitaba volver a disfrutar de las sonrisas, de los colores y las especias de este país lleno de pobreza y riqueza, lleno de cariño, lleno de todo… porque nunca ha habido en la Tierra un lugar tan “multi-todo” como es India.

Para mí es un viaje especial; a parte de por ser un reencuentro con mi segunda casa, porque vengo como representante de Construye Mundo para inaugurar una escuela en el pueblo de Eddulapalli, en el área de Pamidi de Anantapur. Hoy es una mañana especial. Nos hemos levantado, hemos desayunado “pongal” con polvo de chilis y a las 10 de la mañana hemos comenzado la celebración. Y digo celebración porque así es el día de hoy para los 500 habitantes de Eddulapalli, unas 130 familias aproximadamente. Nos han recibido con tambores, bailes, flores y bendiciones. Nada más llegar, una guirnalda de flores, curcuma en las mejillas y “tikka” en la frente. Unas 200 personas nos han dado la bienvenida en el pueblo, la mayoría mujeres y niños ya que los hombres están trabajando. Llegamos a la escuela, que sigue el modelo que utiliza la Fundación para dichas construcciones, es decir, un edificio de forma rectangular con numerosos murales didácticos tanto dentro como fuera sobre lengua, matemáticas, anatomía, alimentación o historia. Además de como escuela de apoyo a la educación gubernamental, este edificio será utilizado como centro comunitario para otros eventos, reuniones o acontecimientos que así lo requieran. Es un tesoro para el pueblo, y como tal lo cuidarán. Ese el mensaje principal del Sr. Durgues, director regional de la zona, que les anima entusiasmado a cuidar aquello que reciben, a esforzarse por mantenerlo, por estudiar y por aprovechar todas las oportunidades que les pueda generar. Además hablan otras 3 mujeres del comité de gestión de la comunidad. Y posteriormente llega el momento de decir unas palabras de nuestra parte. Les hablo de Construye Mundo, les explico que somos una organización que ayuda a personas en distintas parte de mundo, no solo en India, pero también en África. Ellos prestan atención, escuchan atentos. También les afirmo que tanto Manuel como yo nos sentimos halagados por haber tenido un recibimiento tan grato, por haberse esforzado tanto en hacer una inauguración tan preciosa y que por supuesto, esperamos que esta escuela les ofrezca las oportunidades suficientes para que en el futuro puedan disfrutar de una vida digna, sana y rica en valores justos y equitativos.

Ese es nuestro deseo… y el suyo. Qué bonito es saber que aunque en distintas partes del mundo, todos ansiamos lo mismo, todos somos iguales.

Al final, los niños cantaron, nos chocamos las manos, nos hicimos mil fotos (que pronto podréis ver en la web) y nos dijimos “Hasta la próxima!”… porque hemos de seguir inaugurando sueños hechos realidad.

A todos los colaboradores: seguimos “construyendo el mundo” poquito a poco pero con pasos firmes. Seguimos ofreciendo ilusión e instrumentos a unas pocas personas que tienen unos pocos sueños que se están convirtiendo en realidad.

A final de mes vuelvo a Senegal, y os volveré a contar avances y noticias que he visto gracias al esfuerzo de todos vosotros.

Un abrazo a todos,
Icíar.

Mira las fotos de la inauguración en : http://www.flickr.com/photos/construye_mundo

En Podor con los Poulaar III

13 de diciembre de 2010 Héctor López Rubio

Un gallo comienza su machacona cantinela en plena noche. Hace frío justo antes del amanecer. Sumerjo la cabeza en mi saco y aguanto hasta que las primeras mujeres se ponen a trajinar, ya con el sol regalando sus primeros rayos. Aseo y desayuno espartanos. Damos una pequeña vuelta por Bito. Me enseñan la escuela, el depósito de agua con bomba solar y un campo de cultivo comunitario. Me asomo a la orilla del río Senegal( que significa “mi canoa” en idioma wolof) y veo Mauritania del otro lado. Me cuentan que pasan su ganado a pastar al país vecino en canoas ya que aquella zona está despoblada y tiene más pastos. Aquello también es el fouta y los habitantes también son poulaar. Me muestran el almacén para el proyecto de arroz. Samba nos espabila y partimos al trabajo.

Nuestra primera parada es Wallah, a unos pocos kilómetros por la pista y también rivereña del río Senegal. Como es habitual, nos recibe el CGC, 13 mujeres y 4 hombres. Todos llevan en Fouta sus ropas tradicionales, llenas de vivos colores. Este pueblo tiene unos 1700 habitantes y su intención es organizar una cooperativa de arroz para luchar contra la especulación a que les someten los bana-bana con su propio arroz. Ya han recibido microcrédito y están funcionando bien. Nos muestran el almacén y partimos.


Retornamos toda la pista de nuevo hasta Ngouye, donde recogemos facturas(¡tengo que hacer bien mi trabajo!). Desde allí,  un ratito más hasta Mboumba, un pueblo de unos 5000 habitantes situado en la carretera y que cuenta con 3 CGC, que presentan algunos miembros en un pequeño comité que se reune conmigo. Como de costumbre, nos sentamos en unas telas multicolores extendidas en el suelo y realizamos largas presentaciones con traducciones español-francés-poulaar y viceversa. Que importante el trabajo de Sam, sin el cual sería imposible conocer las inquietudes de estas gentes.

 

 

 

 

 

Quieren compran 30 corderos en cada CGC, engordarlos y venderlos a mayor precio, obteniendo así un beneficio. Tienen terrenos para el pasto, pastores y atención veterinaria si es necesaria. El proyecto se realizará en el 2º semestre del año, en la época de lluvias(caen 4 gotas). Los niños alborotan felices a nuestro alrededor. La reunión termina con una fanta y los millones de “Nyarama nyarama” habituales(muchas gracias en poulaar).

Se nos acaba el tiempo y sólo podemos visitar un proyecto más. El resto los identificará Iciar en Marzo. Nos dirijimos a Mery, un pueblo cercano de unos 3000 habitantes. Hace mucho calor y bebemos agua embotellada en el camino. Nos reunimos con el CGC: 15 mujeres y 2 hombres. Quieren crear un banco de cereal para evitar desplazamientos a la gente y conseguirles un precio justo, evitando la especulación. Es aquí muy importante la figura del imán Thierno Bokan Saw, al cual acudimos a saludar. Hombre ciego de gran carisma y sonrisa fácil. nos recibe en su casa. Es allí donde se reune el comité y donde se realiza la formación. También es él quien cede el almacén para el arroz. Marchamos contentos porque está todo bien atado y tendrá éxito.

Hacemos un largo viaje de regreso a Ndioum, donde se encuentra la oficina de Tostan en Podor. Allí comemos un filete reseco y duro en el desierto hotel Samassa, el único de Podor. Realizamos la reunión de evaluación, que es sin duda satisfactoria. Se detecta la necesidad de aportar una pequeña moto para Samba, que actualmente se desplaza en autobús, burro y a pie para llegar a los pueblos, lo cual conlleva un gran esfuerzo en este secarral y constituye una enorme pérdida de tiempo.

Nos despedimos de Samba y Harouna en las oficinas con un fuerte abrazo. Mantendremos el contacto por mail, ya que hay mucho trabajo y papeles que sacar adelante. Mou, Sam y yo hacemos un largo viaje de más de 4 horas hasta Saint Louis. Intentamos conocer a Rosa, la amiga de Sam, en la universidad, pero resulta imposible. Nos instalamos en un modesto apartamento del hotel Sindone, en la isla. Hablo con Judit por skype y veo a mi hija.¡adoro esta tecnología gratuita! Cenamos en el restaurante, situado en un embarcadero bañado por las aguas mansas de la desembocadura del Senegal, desde donde vemos el puente de Eiffel de un lado y la Lange de Barberie del otro. La noche será larga por el calor y los mosquitos, pero esa es otra historia…

Mira las fotos del viaje en: http://www.flickr.com/photos/construye_mundo

En Podor con los Poulaar II

11 de diciembre de 2010 Héctor López Rubio

Siento el frío del amanecer dentro de mi sábana-saco y me levanto con el primer rayo de sol. Puedo contemplar la actividad en Golleré desde el tejado en el que he dormido. Un aseo con cazos de agua y un sobrio desayuno a base de café soluble y pan y a funcionar. El equipo de Construye Mundo comienza la jornada con energía y buen humor. Mou, Sam, Harouna, Samba y yo mismo. Nuestro primer destino: Roumde Diambe, un pequeño poblado tribal cercano a la carretera. Nos recibe una pequeña comitiva que enseguida nos muestra la consecución del proyecto: 30 corderos en su cerca, que han sido engordados y se venderán dentro de un mes. Comprarán nuevos corderos(autosostenible) y el beneficio lo utilizarán para las diversas actividades que el CGC realiza en beneficio de la comunidad.

Continuamos camino hasta Thilouki. Para acceder a este poblado hay que recorrer una pista de 12 km. Este es un CGC muy dinámico. La Facilitadora está fuertemente implicada y todas las comisiones funcionan con fuerza. Han creado un almacén de arroz y otros alimentos básicos, lo que evita tener que desplazarse a cada familia hasta Galoya. Ni que decir tiene que aquí nadie tiene coche, se mueven en burro o la mayoría de las veces a pie. Ahora han alquilado 2 caballos que han trasladado toda la mercancía de una vez hasta el pueblo. También ha beneficiado a los habitantes de las aldeas vecinas, que actualmente también compran aquí. Se han constituido en Grupo de Interés Económico(figura con ventajas fiscales en Senegal) y han accedido a un microcrédito de Tostan.También nos proponen rehabilitar un dispensario para hacer pequeñas atenciones sanitarias y asistir partos. Las mujeres tienen que desplazarse 100 km hasta Ndioum para dar a luz, asumiendo grandes riesgos en el camino, a veces con fatal desenlace. Cuentan con una matrona y una auxiliar. Nos entusiasma la idea de apoyar esta iniciativa que sin duda salvará vidas.Nos invitan a compartir un sabroso Tiboudiene antes de partir.

Nuestra próxima parada es Galoya. Nos reciben entusiamados. Cuando veo lo que han hecho el entusiasmado soy yo. Han ganado al desierto media hectárea, con una tubería de agua y 3 grifos. Han sembrado lechuga, cebolla, tomate, zanahoria, pepinillo y no se cuantas cosas más. 82 personas trabajan este campo en grupos de 10, que se encargan de parcelas de 40 m2.Pagan 50 cfa por cada cubo de agua y 500cfa para el sostenimiento del CGC. Las hortalizas son para autoconsumo y venta, en 2 cosechas al año. No puedo evitar dar saltos de alegría al ver lo que esta gente está haciendo para salir adelante. Y me siento feliz de que Construye Mundo halla podido echarles una mano.

Seguimos viaje hasta Ngouye, a orillas de un afluente del río Senegal(significa “nuestra piragüa”, en wolof). Este proyecto también nos apasiona. Apoyamos la creación de una cooperativa de arroz con el fin de que los agricultores de la zona no sean víctimas de los bana-bana, especuladores que les compran el arroz a precios muy bajos por su incapacidad de almacenarlo, y vuelven a vendérselo en época de escasez a precios desorbitados. Disfruto viendo los sacos de arroz de 50 kg, apilados en el almacén, sabiendo que a esta gente no les va a faltar el alimento y que venderán el excedente al precio que ellos decidan, sin imposiciones. También son GIE y disfrutan de un microcrédito. Además forman parte de la Federación de CGCs de Podor, lo cual les permitirá crear una mutualidad y tener acceso a financiación bancaria permanente.

Cae el sol en las arenosas tierras del antiguo Reino de Fouta, que se extendía por el Sahel occidental, incluyendo parte de la actual Mauritania. Cenamos sentados en el suelo, comiendo todos de un gran plato, utilizando la mano derecha(soy zurdo) y completamente a oscuras. No sabéis lo difícil que resulta. De vez en cuando alguien pone un trozo de carne delante de mi. Siento una gran paz con esta gente. Mi experiencia personal con el Islam en el entorno del Sahara ha sido siempre positiva. Gentes hospitalarias, bondadosas, generosas, familiares, pacíficas, respetuosas…

Viajamos a Bito en la oscuridad de la noche por una pista infernal de más de 30 km. El primer tramo está inundado y albergamos dudas acerca de si podremos continuar camino. Harouna baja del coche y camina dentro del agua durante 100 metros para comprobar que el vehículo puede continuar la marcha. Sorteamos cientos de agujeros en la tierra. Aparecen pistas alternativas a la pista en lugares infranqueables. Una patrulla del ejército nos detiene y comprueba nuestros documentos con seriedad. Al saber que somos de Tostan y Construye Mundo, una gran sonrisa ilumina sus caras y proseguimos camino.

Bito descansa en la orilla Senegalesa del río Senegal. En la rivera opuesta, Mauritania. No hay electricidad en Bito. La segunda cena del día de nuevo en la oscuridad. Me río mucho con los Diola(Mou y Sam). Su etnia reside en Casamance, al sur del país. Creo que casi nunca han visto uno por aquí, tan lejos. Nos reunimos con el CGC(15 mujeres y 2 hombres, esto sí que es apoyar el empoderamiento de la mujer) en total penumbra(les digo que nunca olvidaré sus caras,je,je) y hablamos del banco de arroz que quieren crear aquí el año que viene para evitar desplazarse a por alimentos familia por familia. Tienen almacén y están bien organizados en Comités. Construye Mundo les apoyará.

Nos colocan unas colchonetas sobre un pequeño talud de tierra y los Diola y yo dormimos al raso. El aire es fresco y limpio y las baterías de mosquitos arrecian en su ataque con munición-malaria. Las miles de estrellas que jalonan el cielo me hipnotizan. Cada estrella fugaz se suma a decenas de deseos. La Vía Láctea cruza el cielo y la sigo hasta el País de los Sueños…

Mira todas las fotos con los poulaar en: http://www.flickr.com/photos/construye_mundo

En Podor con los Poulaar, apoyando sus proyectos I

9 de diciembre de 2010 Héctor López Rubio

El río Senegal desemboca sereno en el atlántico, coronado por la decadente Saint Louis en la que me encuentro.Desde aquí puedo ver el puente que Eiffel construyó para unir la isla con el continente. La brisa es fresca y huele a mar. Los mosquitos me devoran y pienso en la malaria. Hace unas pocas horas que llegamos a este pequeño hotel, tras pasar tres días en una de las zonas más pobres, áridas y olvidadas de la tierra.

El lunes partimos de Dakar a las 6 de la mañana para evitar el monumental atasco que se forma. Modou, rebautizado como Mou, nos llevó a Saint Louis en un tiempo record de 3 horas. Allí nos esperaba Sam, nuestro amigo traductor. Continuamos ruta hasta Ndioum por una carretera infernal plagada de agujeros que superamos en 4 horas más. Allí se encuentra la oficina de nuestra contraparte Tostan en Podor. El calor es aquí seco y el paisaje agreste. Nos recibe Arouna, el coordinador de área, con el que mantengo una reunión acerca de los proyectos que apoyamos. Partimos hacia Golleré, donde nos espera Samba, el agente de terreno. Hombre de gran estatura, alegre y diligente, en contacto directo con todas las comunidades y verdadero brazo armado de Tostan y Construye Mundo. El Comité de Gestión Comunitaria(CGC) de Golleré está formado por 16 mujeres y 1 hombre. La mujer es la gran protagonista de nuestro trabajo. Apoyamos su empoderamiento y su independencia económica. Este comité es muy dinámico y realizan multitud de actividades. Me muestran los utensilios de trabajo que utilizan para confeccionar la tintura de telas. Han recibido formación de una mujer del pueblo y de otra formadora de Dakar.Tengo el resultado en mis manos: telas de 6 metros decoradas con motivos locales y que venden por 10.000cfa. Con los beneficios piensan construir una pequeña escuela de idiomas y un taller textil para continuar la actividad, que es autosostenible. Decenas de mujeres y niños nos acojen con alegría. Matan un cordero para la cena, que degustamos en un tejado huyendo del polvo. Pasamos la sobremesa con alegría y serenidad. Duermo en el tejado. Nunca he visto tantas estrellas, diamantes incrustados en la negra bóveda de la noche…

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Sigue nuestro viaje a Senegal

6 de diciembre de 2010 Héctor López Rubio

Dakar me ha recibido con una bofetada de calor húmedo al salir del aeropuerto. Me esperaba Modou, que me ha traído al hotel en su Dacia blanco recién estrenado. Unas palabras en francés y nos hemos separado hasta las 6 de la mañana, cuando partiremos en un largo viaje de 10 horas hasta la región de Podor, lindante con Mauritania, paralelos a la costa primero y adentrándonos en el interior siguiendo el curso del río Senegal después. Me ha costado llegar hasta esta habitación desde donde escribo a la 1 de la mañana. La agresión de los controladores aéreos españoles me pilló en el finger de entrada al avión el viernes por la tarde. Disfruté de unas maravillosas horas de caos debido al abuso de poder de unos pocos. Desde aquí ya me parece lejano, ya que Judit reorganizó la situación con unas llamadas,correos y mensajes. Perdimos la reunión para nosotros más importante, pero ya pensamos en cómo recuperarla. He recorrido las calles vacías de Dakar en la oscuridad de la noche recordando anteriores estancias aquí. Sam, el traductor, me ha recibido por teléfono y nos espera mañana en San Luis. El cálido olor del mar es denso, lleno de vida, en esta bahía de Dakar a la que da el hotel. Estoy deseando volver a ver los baobab de camino al árido departamento de Podor, donde Samba me acompañará a visitar los proyectos que apoyamos en 5 comunidades. Las caras y los ecos de estas gentes vienen a mi mente. Estoy deseando ver lo que han hecho y cómo han mejorado sus vidas con sus ideas y su trabajo. También acudiremos a identificar nuevos proyectos para el año que viene, nuevas aldeas llenas de personas que quieren salir de la pobreza con su esfuerzo y su trabajo. Sólo necesitan un pequeño empujón y Construye Mundo se lo quiere dar. Desapareceré durante 3 días en un área casi sin carreteras, ni médicos, ni escuelas, ni internet…Será una suerte si me puedo asear un poco, dormiré en algún tejado bajo las estrellas y comeremos con la mano derecha del mismo plato acuclillados en la oscuridad de la noche…Mis acompañantes serán las gentes Poular y wolof de esta remota región de la tierra, serenos, alegres y hospitalarios. Organizados en Comités y educados en programas de formación de Tostan…Muy pobres, pero con las neuronas funcionando y formando equipos de trabajo para salir adelante y alcanzar una vida mejor. Tintura de telas, badulaques en aldeas aisladas, engorde de ganado, cooperativas de arroz, cultivos de hortalizas…Pequeñas actividades rurales que les generarán ingresos y serán autosostenibles, arrancadas con penuria a esta reseca tierra. No podré escribir de nuevo hasta el miércoles por la noche, pero espero que me acompañéis un poco hasta entonces. Luego vendrán los microcréditos y la acuicultura, ya os iré contando. Voy a descansar un poco…

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La lavadora de Zora

Autor: Lluis Romero Tartaj, filósofo y autor de diferentes ensayos sobre África.

Acabo de volver de Marruecos, allí he estado en los mismos sitios que conocí hace casi nueve años y donde he vuelto desde entonces cada pocos meses. Alegra comprobar que el actual monarca se preocupa un poco más por el Rif de lo que jamás hizo su padre, el anterior monarca, lo podemos constatar, por ejemplo, en la carretera nueva de Ceuta a Tetuán y poco más, pero algo se ve. Ese poco más pasa inadvertido para el turista, que no accede a la zona rural de la provincia. No lo hace por falta de infraestructuras decentes, las pistas son de tierra y cuando llueve muchas se vuelven impracticables. No lo hace por falta de información sobre el terreno y la desinformación de las guías viajeras.


Pues bien, en esta zona rural por fin está llegando la electricidad, importante esfuerzo dada la complejidad de la ordenación del territorio, todo son aldeas y casas dispersas por cualquier lado, muchas sin accesos (solo senda para animales y personas). La noticia en principio te alegra porque sabes/supones que eso les va a aumentar la calidad de vida. ¿Por qué?, al principio solo ponen las bombillas para alumbrarse por la noche (la noche del campesino es corta, ya que vive con la luz del sol y no tiene hábitos de ocio nocturno, tampoco sabe leer en la mayoría de las ocasiones, el analfabetismo en Marruecos ronda el 60% y es mayor en el mundo rural) y dos enchufes, a saber, para el televisor y para recargar el teléfono móvil. La televisión irrumpe con fuerza y es el bien de consumo más estimado, junto con la parabólica permite a la gente de la región conectarse a decenas de emisoras en árabe y otros idiomas, aquí la televisión cumple la función uniformadora y embrutecedora que cumple en nuestro mundo, pero también les llega información que hasta hace poco solo imaginaban o ignoraban, desde formas de vida de gente rica hasta las modas, pasando por la política internacional y el consumo desaforado que promueve la publicidad. El teléfono móvil ha supuesto la revolución de las comunicaciones en el Sur en general y en Marruecos en particular, sorprende ver a una anciana campesina sacarse de entre las ropas (abundantes hasta en verano) un teléfono de última generación y ponerse a hablar en medio de las montañas rifeñas, donde ponen el único acento tecnológico (apenas hay coches, tractores, máquinas…).Hasta aquí parece más o menos hemos progresado, nos hemos desarrollado.


Una de las cosas que más impactaba a los recién llegados a las aldeas de la montaña era la suciedad de las ropas de los niños que les hacía parecer más pobres de lo que son en realidad, la explicación es simple. A pesar de que los musulmanes son un colectivo muy consciente de la higiene desde tiempos del profeta (es necesario realizar abluciones antes del rezo y este se realiza cinco veces al día) se hace prácticamente imposible lavar la ropa a menudo si tenemos en cuenta los miembros de la unidad familiar (Zora y Abdelhalak tienen catorce hijos y no son excepcionales en la región), la escasez de agua y la dificultad de acarreo de la misma, y por último el apretado horario de la mujer que prácticamente no para en todo el día y es quien se encarga de esta tarea. Ahora empiezan todos a tener bombas eléctricas para extraer el agua con comodidad, esto ha hecho que ahora veas a los niños con ropas limpias… pero también ha disparado el consumo de agua, ya que ahora utilizan mucha más agua para los usos cotidianos tales como el fregadero de la vajilla, la higiene personal… También se ha disparado el consumo de energía, antes apenas gastaban, casi exclusivamente el gas de las bombonas para cocinar y para iluminar, aunque solo tenían una lámpara para toda la casa. Es innegable el aumento de la calidad de vida aparejado al uso de energía, aunque es fácil ver también la rapidez del deterioro del medio que ha permitido esta situación. Están abriéndose nuevos pozos a todo meter, ya que la extracción actual es muy superior y secan los pozos rapidamente, la basura que empezaba a ser preocupante, se dispara con el actual consumo y orla de plásticos, las casas y las aldeas y los campesinos se ven abocados cada vez más a una agricultura de renta, en este caso peligrosa, pues hablamos de cannabis, para poder pagar con dinero la energía que utilizan (por cierto, es ingenioso como han resuelto el cobro de la luz, a no disponer de cuentas bancarias, las gentes de la zona han creado contadores y tarjetas prepago como en los móviles).


Zora me ha pedido que mire de llevarles una lavadora de segunda mano, y como es normal, me ha parecido que la lavadora es el inventazo para las mujeres (no soy sexista, solo constato que quien se encarga de la ropa son las mujeres) y que era lo más normal del mundo que esta mujer deseara tener una. Luego me ha venido a la cabeza el famoso adagio ese de que si todos los chinos tuviesen lavadora acabábamos las reservas de agua potable en poco tiempo. Me dio por pensar que si los ciudadanos del Sur empezaban a desarrollarse así contribuirían a la preocupante huida hacia delante que estamos viviendo, que iban a contribuir al cambio climático, que iban a encarecer la oferta de un bien cada vez mas escaso y costoso como es la energía (hoy por hoy basada en un recurso no renovable como los hidrocarburos)… De seguir pensando llegabas a la conclusión que era una barbaridad el desarrollo que estamos impulsando aunque, ¿Quién de nosotros no tiene lavadora?, ¿y coche?, ¿cuánta ropa tenemos?…


Es evidente que es insostenible nuestra forma de vida y que no hacemos nada para cambiar. No estamos legitimados moralmente para impedir que los demás simplemente hagan lo mismo que nosotros y resulta cínico que hagamos estudios de sostenibilidad en los proyectos cuando todo lo que nos rodea es insostenible, hasta el consumo de las personas que denunciamos la actual situación ¿Cuántos de nosotros tenemos una alimentación basada en productos exclusivamente agroecológicos?, ¿Cuántos usamos los transportes públicos?, ¿Cuántos seriamos capaces de vivir con un solo mundo?


Nuestros desvelos, nuestro trabajo y nuestra lucha no tienen sentido si no empezamos por nosotros mismos y somos nosotros, los ciudadanos del mundo rico, quienes tenemos la capacidad, al oportunidad y la posibilidad de cambiar las cosas.


Por cierto, ¿le llevo la lavadora o me quito la mía?

Caravanas hacia el sur

Autor : José Carlos García Fajardo, profesor emérito de la UCM y fundador de Solidarios para el Desarrollo (Periódico ABC, 14/09/10):

Una organización humanitaria, que ocupó la atención mediática, insiste en enviar una nueva «caravana solidaria» en «homenaje» a los tres secuestrados por Al Qaeda en Mauritania. Movilizó durante meses a organismos del Estado financiados por todos los españoles. Muchos nos preguntamos si es de recibo que el Estado tenga que asumir el rescate de personas que se ponen en grandes peligros, que acometen empresas deportivas de máximo riesgo, que se aventuran en expediciones de ayuda a los «pobres» del Tercer mundo sin la debida preparación profesional, sin conocer la auténtica realidad social y cultural de esas comunidades y actuando a veces con un amateurismo obsoleto y peligroso.

Ponen en peligro las relaciones entre los Estados, dificultan la acción ejemplar de verdaderas organizaciones de cooperación internacional, contrastadas por su eficacia y por su respeto a las reglas del juego establecidas. Después de que Bernard Kouchner lanzara, como presidente de Médicos sin Fronteras, el concepto del «derecho de ingerencia humanitaria» muchas personas, movidas por buena voluntad, se han lanzado como si dispusieran de patentes de corso pero en sentido inverso: Ir en persona a llevar alimentos, ropa, medicamentos, material escolar, sin mantener las necesarias cautelas y las recomendaciones de Coordinadoras de ONG para el Desarrollo (Congde), Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria, Secretaría de Estado para la Cooperación, Cruz Roja y otros muchos organismos de reconocida solvencia. Muchas veces sin ponerse en contacto con nuestras Embajadas, hasta que ocurre un accidente.

Hace medio siglo se podía entender ese intento de reparación y ayuda. Pero ahora se trata de combatir las injusticias sociales y de contribuir a su crecimiento y autonomía. Se trata de no imponer monocultivos, de no obstaculizar su comercio a nuestros países, ni subvencionar nuestra propia agricultura.

Sin olvidar la humillación que puede suponer para los países receptores de esos alimentos y bienes que hubieran podido adquirirse allí sin distorsionar su mercado. Además, no contribuyen a un desarrollo endógeno, sostenible, equilibrado y global. Si lo que se trata es de exportar nuestro modelo económico de desarrollo, nuestras necesidades, nuestras formas de vida y hasta nuestros errores, para esto no se necesitaban estas alforjas. Han tomado un tren sin raíles en una aventura que es más exhibicionista que eficaz.

Muchos autodenominados «cooperantes», que no actúan movidos por la pasión por la justicia, pretenden llevar comida a una ínfima parte de la humanidad doliente, excluida y desterrada sin preguntarse por qué padecen hambre, enfermedades controlables, analfabetismo, daños al medio ambiente, marginación de la mujer, explotación de sus riquezas naturales y de su mano de obra. La compasión es un primer movimiento, el compromiso social es lo que caracteriza a la acción solidaria.

La generosidad, más que en dar, consiste en compartir, y en hacer juntos parte del camino. Es saberse responsable del mundo. El médico no necesita compartir la cama ni los medicamentos del enfermo para saber consolar, aliviar y no interferir en la sabiduría de la naturaleza, para que ésta pueda restablecer el equilibrio.

Algunos de estos voluntariosos cooperantes, que actúan por libre y sin tener en cuenta el valor de la sinergia, corren peligro de no respetar las creencias, formas de vida, culturas, sentido del tiempo y del espacio, tradiciones y valores muy valiosos y de los que todavía tendríamos mucho que aprender.

Lo peor es la consideración de las poblaciones de esos países empobrecidos como «subdesarrollados» o en «vías de desarrollo». Como si el subdesarrollo fuera un estadio en el camino hacia el desarrollo y no un subproducto del mismo. ¿Qué estaba enrollado y había que desarrollar, desde nuestro etnocentrismo?

Una caravana de esa índole, por similicadencia, recuerda a otras que se dirigían al Oeste en busca de tierras y del oro; aquí hacia el Sur, pero en forma de safaris solidarios. A las partidas cinegéticas, le siguieron las fotográficas. Todo bien organizado para cubrir las necesidades de los expedicionarios, lo que supone un costo tremendo e innecesario si se canalizaran esos esfuerzos de forma adecuada. Con dolor lo escribo y con todo el respeto a la buena voluntad, a veces siento lo mismo que ante el París-Dakar, de funesta memoria.

Los pobres no pueden ser objeto de nuestros cuidados, de nuestra generosidad y hasta de nuestro heroísmo. Porque el pobre, el excluido, el paciente, le damné de la tèrre, nunca podrá ser objeto para alcanzar fin alguno, ya que siempre es sujeto que sale al camino y nos interpela.

Esa es la voz que debemos prestarles, después de haberles escuchado con toda atención y descalzos. Me contaba Mayor Zaragoza que, hablando en un país de África, vio a una mujer que observaba pero con la que no se producía feedbackalguno. Federico, con ese saber suyo tan admirable, «Perdón señora, quizás hablo demasiado deprisa o mi inglés no es bueno». «No se preocupe, su inglés es bueno y su buena intención también, pero ¿por qué cuando los blancos vienen a hablarnos siempre nos dicen lo que tenemos que hacer y nunca nos preguntan lo que pensamos?». El Director General de la Unesco jamás lo olvidó.

Las ONG corren peligro, porque se han puesto de moda. Sin embargo, necesitamos muchas más asociaciones humanitarias: en los barrios, en las comunidades, en las universidades, en el campo y en la ciudad, en el norte y en el sur.

El tejido social precisa nuevos aportes imaginativos y audaces. Pero que no pierdan sus señas de identidad, porque padecerán los más débiles. Estoy convencido de que el boom de las ONG toca techo y presenta una cierta fatiga en relación al impulso de su primer fervor. Las ONG tienen que dar paso a los organismos que puedan prestar ayuda eficaz. Los voluntarios seguiremos militando en la lucha por la justicia y por los derechos sociales para todos, comenzando por los de las personas más próximas.

No se puede ir a hacer allá lo que no se hace aquí. Hay muchas personas que, al aproximarse el verano, acuden a las ONG en busca de proyectos en países del Sur, durante sus vacaciones. Se les pregunta por la actividad de voluntariado social que realizan durante todo el año, dos horas a la semana, por lo menos, y con la debida formación pues el voluntariado sin formación tiene más de aventura y de diletantismo que de auténtico servicio a las personas y comunidades que lo necesitan. La mayoría suele responder que «durante el curso tengo que estudiar», o que trabajar. Personas inadecuadas para una responsabilidad semejante y cuando les sugieres servicios de atención y ayuda a inmigrantes en España, que se pueden realizar durante todo el año, tuercen el gesto.

No hay que confundir los deseos con la realidad. El voluntariado social sabe asumir sus límites. En la organización del trabajo voluntario y de cooperación, hay que diseñar programas realistas, factibles y con continuidad. De otra forma se fomentan la desilusión y la desesperanza, cuando no la pérdida de la confianza en las capacidades de desarrollo humano, económico y social de las personas.

El voluntariado siempre será necesario porque aporta un plus de humanidad. Nos movemos acuciados por la pasión por la justicia y, en nuestra tarea aportamos la delicadeza en el modo y la firmeza en los fines.

Mi experiencia con Construye Mundo

 
 

Es un placer enorme relatar mi punto de vista acerca del trabajo que esta haciendo la ONG Construye Mundo en mi pais, Senegal.

El último trabajo que hice durante la identicacion de proyectos en las aldeas de Podor ( San Luis) consistia en traducir del castellano al francés y al wolof. Los beneficiarios de este proyecto son la poblacion rural que esta dentro del pais, lejos de las oportunidades que tienen los pueblos que vivan cerca de las ciudades. Creo que si quieres ayudar una persona, preguntale lo que necesita y no darle cualquier cosa. Los proyectos que estaban identificando Construye Mundo en Podor fueron pensados y escritos por la poblacion, ellos piden ayuda y apoyo de sus proyectos que portan sobre sus realidades cotidianas. De esta manera, sera mas facil desarrollarse.

Sobre el proyecto de ayuda a los niños desfavorecidos ( los talibes ), es una cosa genial porque se trata de dar vida a estos niños inocentes de vivir correctamente como cualquier otro joven. Yo pienso que la ONG Construye Mundo ha pensado bien y que despues del cuidado de los dientes de estos ninos, ellos van a tener una vida un poco mejor ; asi que el proyecto odontologico es de un valor inestimable. Mi trabajo en este proyecto consiste en traducir del castellano al wolof, para ayudar los dentistas que quitan o curan los dientes de los chavales. Fue una experiencia nueva para mi, pero me gustaba mucho y estoy listo a hacerlo de nuevo.

La ONG Construye Mundo esta haciendo una labor estupenda que no se puede medir, que dentro de poco va cambiar las condiciones de vida de la poblacion de las aldeas de Podor y de Senegal.

¡GRACIAS A TODOS LOS QUE ESTAN HACIENDO REALIDAD LOS SUEÑOS DE LA GENTE POBRE A USTEDES LOS COLABORADORES DE CONSTRUYE MUNDO, MUCHAS GRACIAS!

SAM

Eclosión

Héctor López

Vicepresidente ONG Construye Mundo

Me gustaría comenzar mi primera intervención en este recién estrenado blog de Construye Mundo dándoos a todos, socios, amigos, simpatizantes y curiosos una calurosa bienvenida. Este blog pretende ser un espacio público que sirva como vía de expresión de las experiencias, reflexiones y sentimientos de todo aquel que tenga relación con nuestra organización y con el trabajo que llevamos a cabo. Os animo a todos a que participéis activamente con vuestros comentarios o a que contactéis con nosotros si queréis narrar alguna experiencia junto a Construye Mundo.

Nuestra organización se fundó hace ya más de dos años, surgiendo de la experiencia e ilusión atesorada por varios voluntarios de otras ONGs. Somos por tanto una agrupación joven pero con una intensa vida. Nos ha dado tiempo a trabajar mucho, hacer algunas cosas bien y cometer muchos errores. Es de estos últimos de los que sin duda más hemos aprendido y pienso que es uno de nuestros principales valores: la constante crítica y revisión de nuestras actuaciones desde un enfoque constructivo y siempre buscando mejorar y profesionalizar nuestras decisiones, con el objetivo de hacer auténtica Cooperación al Desarrollo y generar un bienestar duradero entre quienes más lo necesitan. Por todo ello, en estos dos últimos cuatrimestres hemos decidido concentrar cada vez más nuestros recursos y nuestros esfuerzos en una población beneficiaria concreta: los habitantes de la Región de San Louis, al norte de Senegal, centrando incluso aún más nuestro trabajo en el árido Departamento de Podor, una de las áreas más pobres, aisladas y olvidadas de la tierra. Construye Mundo ha decidido apoyar proyectos que generen riqueza en esta deprimida área rural,

que sean autosostenibles con celeridad y que surjan de los miembros de la comunidad, siendo además ésta la receptora de los beneficios. Son los Comités de Gestión Comunitaria(CGC) los que vehiculan a la perfección estos condicionantes. Representantes de todos los sectores de cada aldea que reciben formación en valores democráticos y de reflexión, adquieren habilidades contables y comunicativas, y son herramienta de cambio y de ejecución de las ideas que surgen para mejorar su calidad de vida, siempre dispuestos ser agentes activos mediante la aportación de sus escasos bienes y de su trabajo.

Construye Mundo ha decidido apoyar cinco de estos proyectos en el año 2010. Nuestra Presidenta Judit Arroyo y yo mismo realizamos un intenso viaje de cinco días a Senegal con el fin de visitar las aldeas donde se desarrollarán dichos proyectos, evaluar la pertinencia de los mismos y conocer y escuchar a los beneficiarios.

El 28 de marzo tomamos tierra en Dakar, donde hicimos noche. A la mañana siguiente partimos con Souleiman, nuestro incansable chófer, en dirección a la ciudad de San Louis, donde nos esperaba Sam, nuestro traductor habitual( el wolof y el pulaar se nos dan fatal). Los baobabs, esos extraños árboles sacados de un sueño fantástico, salpican el árido paisaje de la carretera. A partir de aquí nos dirigimos al interior del país, paralelos al río Senegal, frontera natural y política con Mauritania. Discurrimos por una carretera infernal trufada de baches y agujeros que convierten la marcha en un auténtico calvario. Casi no circulan coches por las carreteras de Senegal y el tren y los vuelos internos no existen: la actividad económica y personal es casi nula. En Ndioum nos espera el último miembro de este ecléctico grupo de lucha contra la pobreza: Samba, un gigantón alegre de casi dos metros, enlace de nuestra contraparte, y que ejercerá de maestro de ceremonias en las visitas a los pueblos de Podor. Al atardecer llegamos a Golleré, donde nos reunimos con un CGC formado por mujeres que quieren mejorar sus ingresos tiñendo telas que actualmente se importan de la vecina Mauritania. Compartimos con ellas la cena que nos preparan, comiendo todos con la mano del mismo plato, sentados en el suelo, mientras se conversa en cuatro idiomas. Pasamos la noche en el tejado y nos dormimos con los ojos llenos de estrellas. El día siguiente es aún más intenso. Por la mañana nos dirigimos a Thilouky, una aldea en medio de la nada a la que se accede por una pista de tierra de más de 20 kms. Nos regalan una calurosa bienvenida: bailes, pancartas, cantos, sonrisas, coloridos trajes…todos los habitantes de la aldea están allí. Conocemos a sus principales representantes y nos reunimos con el CGC, que nos propone que apoyemos la puesta en marcha de un colmado que provea al pueblo de alimentos y otros productos básicos y contribuya a aliviar en cierta medida su aislamiento y su pobreza. Nos resulta gente con mucha energía y ganas de trabajar. Partimos de nuevo en nuestro modesto vehículo, aplastados por el calor y la sed, en dirección a Galoya, donde nos espera otro apasionado recibimiento. Nos reunimos con su CGC en un atestado soportal y nos van desgranando los detalles de su humilde proyecto: cultivar hortalizas en una tierra colindante. Lo tienen todo pensado y sólo necesitan un poco de ayuda para comenzar.

Nuestra última parada, lugar donde pasaremos la noche, es la aldea de Ngouyé, junto al río Doué, afluente del Senegal. Estas gentes no dejan de sorprendernos. Cantantes y músicos animan el baile de un grupo de mujeres en la orilla del río al atardecer, mientras un barco de remeros y decorado para la ocasión nos da la bienvenida en una bella exhibición de fuerza y pericia. La reunión con el CGC se lleva a cabo en un edificio comunitario, futuro almacén para su proyecto: la creación de una cooperativa de arroz para gestionar el producto de sus agricultores y no resultar engañad

os por los especuladores. Por la noche cenamos de nuevo todos del mismo plato, con la mano derecha, siendo los comensales blancos y negros, católicos y musulmanes, hombres y mujeres, ricos y pobres, cultos e iletrados, hermanados por el deseo de ayudar a los más débiles. Dormimos sobre una espuma en la azotea. El lento discurrir del río, la luz blanca de la luna que baña estas secas tierras y el titilar de miles de estrellas nos regalan un plácido sueño y un merecido descanso reparador.

Al día siguiente visitamos el último poblado, Roumdé Diawé, una villa casi tribal que agrupa diversas familias, con más de 300 años de antigüedad. Bailes y cantos a ritmo de tambor para recibirnos, las mujeres con sus más coloridos trajes, los hombres solemnes o sonrientes…Nos reunimos bajo un porche de techos de paja y columnas de troncos de madera, sentados en esterillas. Samba y Sam traducen los discursos de los prebostes de la villa y nos cuentan su proyecto: la creación de una granja ovina con la que obtener algún beneficio para los gastos comunes del pueblo.

Comemos en Ndioum, donde realizamos una reunión de evaluación con Samba en la que se confirma nuestra decisión de adelantar la financiación de los proyectos a este año, vista la ilusión y claridad que muestran estas gentes, siendo perfectamente viables y generadores de riqueza y empleo. Hemos cogido cariño a Samba y nos da pena despedirnos de él, pero sabemos que volveremos a verle pronto.

Retornamos a San Louis, donde nos reunimos ya tarde con Bouna Warr, representante de la Agencia de Desarrollo Rural del Ministerio de la Descentralización del Gobierno de Senegal(uf, que largo), quien nos detalla un plan de coordinación entre ellos y la Aecid para apoyar proyectos de desarrollo en educación, sanidad y aguas en el Departamento de Podor, por lo cual nos parece que nuestro Programa de Desarrollo Rural Productivo para dicho departamento resulta muy pertinente y perfectamente complementario a este. Hacemos noche en nuestra querida San Louis y dormimos con ella el triste sueño del olvido de un pasado que siempre fue mejor…

Nuestro último día en Senegal comienza con un viaje a Thies para asistir a una reunión de formación de Facilitadores de nuestra contraparte, figura que fomenta y mantiene la creación de CGCs en los pueblos de Senegal. Conocemos por fin a Khalidou Sy, su Director General, con quien Judit ha mantenido contacto continuo y directo a través del correo para planificar este viaje. Nos recibe con cordialidad y compartimos almuerzo en el comedor del Centro de Capacitación. Allí surge una buena química y ganas de compartir más proyectos en el futuro. Partimos hacia Dakar, que nos recibe con su habitual atasco de infierno. Pasamos unas horas junto a la familia del hermano de Sam, mientras el octogenario presidente de Senegal realiza un interminable discurso televisivo en la inauguración de un edificio nuevo de una cadena de televisión. Tomamos nuestro vuelo al anochecer después de despedirnos de Souleiman y de Sam, a quienes también volveremos a ver. Nos sentimos muy satisfechos con el intenso trabajo realizado y tremendamente ilusionados con el trabajo que habrá que realizar. Las luces de la ciudad de Dakar, extremo occidental de África, se pierden en la oscuridad de la noche…

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